Un tornado en plena primavera madrileña.

Los tornados son un fenómeno capaz en un instante de arrasar poblaciones completas. Normalmente, estos fenómenos se asocian a determinadas zonas del centro de Estados Unidos, donde es frecuente su formación y sus efectos destructivos son bien conocidos por las noticias. Sin embargo, eso no significa que otros lugares del mundo no puedan sufrir este tipo de fenómenos.

Hace apenas unos días se cumplió el 135 aniversario de una la jornada en la que multitud de tormentas se cernían sobre la península. Una de esas tormentas entró en la historia negra de Madrid, tras llevarse por delante casi medio centenar de vidas y dejar tras de sí un rastro de destrucción. El día 12 de mayo de 1886 en plena primavera madrileña el cielo empezó a nublarse hacia las 6 de la tarde de forma repentina, amenazadoras nubes negras como el carbón cubrieron la capital. Los testigos de la época lo describen de esta manera:

» … A las seis vino una nube negra, muy negra, de por el suroeste, y otra, muy negra también, por allá noreste; las dos se encontraron en el cerro del Aire y, al chocar, produjeron un ruido terrible, atronador, desencadenando el huracán y produciendo centenares de chispas eléctricas”.

Otros medios dijeron  que comenzó a desarrollarse en la pradera de San Isidro, Siguió por la ronda de Valencia y Yeserías, para acabar en la zona de Atocha,  y el Retiro, hasta llegar a las Ventas.

Los medios de la época se refirieron al fenómeno como un  huracán aunque posiblemente fuera un tornado de fuerza tres en la escala Fujita,  con vientos  entre 250 y 320 Km/h. Los daños fueron cuantiosos;  el tornado arrancó árboles de raíz, arraso casas, volcó carruajes, se llevó por delante  personas y animales. Un espectáculo dantesco ya que el número de muertos y heridos fue bastante elevado.

Entre los lugares más afectados, el  Retiro, dónde el tornado arraso con numerosos árboles, dejando un escenario desolador en el parque y los jardines del Botánico. También allí quedó muy dañado el Casón del Buen Retiro, que estaba siendo restaurado.

Tornado en Madrid
Destrozos en el arbolado junto al Palacio de Vista Alegre.  La Ilustración Española y Americana. 22 de mayo de 1886

Pero los mayores destrozos y daños tuvieron en el llamado Lavadero Imperial, donde se habían refugiado unas noventa mujeres y algunos hombres, con la intención de resguardarse del tornado. Las crónicas de la época lo relatan así :

“… el lugar de más horribles escenas fue el Lavadero Imperial, situado a la derecha del paseo de este nombre, según se baja de la calle de Toledo al puente. Al iniciarse el ciclón, muchas de las laboriosas mujeres abandonaron las pilas y se refugiaron llenas de espanto en las dependencias próximas a la salida del edificio. En la nave más vasta quedaron unas noventa mujeres y dos o tres hombres (…)

Un horroroso golpe del huracán conmovió la nave, haciéndole sufrir una ondulación y, acto seguido, otra ráfaga más impetuosa tumbó materialmente la parte aquella del edificio, pues las dos paredes con el techo que sobre ellas gravitaba cayeron de un lado, sepultando a cuantas personas se hallaban en la nave (…) Un estruendo horrible seguido de ayes lastimeros y gritos desgarradores demandando socorro, helaron de espanto a cuantas personas habían quedado ilesas”. (ver documento original)

La ilustración católica. Número 15. 25 de mayo de 1886. Hemeroteca de la Biblioteca Nacional de España.

En total, y aunque resulta difícil dar una cifra exacta de las víctimas, algunos fuentes citan un total de 47 personas, a las que habría que sumar varias decenas de heridos.

Efectos de un ciclón en el Casón del Buen Retiro Albúmina sobre Papel fotográfico Museo Nacional del Prado 1886

Conoce mas sobre la historia de Madrid en nuestras rutas guiadas. Consulta las visitas que te ofrecemos este mes aquí.

Y si no encuentras la que te gusta y sois un grupo grande, contacta con nosotros para las visitas particulares